Caso simple
Tratamiento de conducto
Cuando el nervio se inflama o se infecta, tratamos el interior del diente con aislamiento y microscopio, para quitar el dolor y conservarlo.

Qué le pasaba al diente
El nervio del diente se inflamó o se infectó. Eso suele sentirse como un dolor de muela, sensibilidad al frío o al calor, o una molestia que no se va con el analgésico. Si no se trata, la infección puede llegar al hueso y terminar en extracción.
Cómo lo resolvimos
Aislamos el diente con un dique de goma para trabajar en un campo limpio y sin saliva. Con microscopio abrimos el interior, retiramos el tejido inflamado, desinfectamos los conductos y los sellamos. El objetivo no es “matar el nervio y ya”: es dejar el diente estable para que puedas usarlo.
El resultado
El dolor cede y el diente se conserva. Después hace falta una restauración (empaste o corona, según el caso) para protegerlo. En controles revisamos que el hueso alrededor sane bien.
Si te suena familiar
Este es el primer paso cuando un diente aún se puede salvar y no ha tenido un tratamiento de conducto previo. Una valoración con radiografía —y tomografía solo si hace falta— nos dice si este camino es el adecuado para ti.
¿Te identificas con este caso?
Agenda una valoración. Revisamos tu diente y te explicamos si este camino sirve para conservarlo.
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